Dormir como en una cueva

Si observamos cómo dormían nuestros antepasados, encontramos algo interesante.

Dormían en oscuridad casi total.

Sin pantallas.
Sin farolas.
Sin luces LED.

Ese entorno oscuro ayudaba al cerebro a entrar en las fases profundas del sueño con mayor facilidad.

Hoy, en cambio, incluso con los ojos cerrados, muchas personas siguen expuestas a pequeñas fuentes de luz.

Las máscaras de sueño recrean esa oscuridad natural bloqueando completamente la luz alrededor de los ojos.

El objetivo es simple:

Crear un entorno más parecido al que el cuerpo espera para dormir.

A veces, descansar mejor no requiere tecnología compleja.

Solo oscuridad.



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